La madre lo rechazó, dejando al bebé sin el contacto esencial para seguridad, habilidades sociales y desarrollo muscular. Los cuidadores intentaron reintegrarlo con asistencia, pero enfrentó rechazos del grupo, momentos de soledad y peleas capturados por visitantes. Probaron con toallas y peluches hasta que el orangután de IKEA se convirtió en su refugio, arrastrándolo por todo el espacio y buscando consuelo en él.
En las últimas semanas, se observan evoluciones positivas. La CEO de IKEA Japón visitó el zoológico, donó y emitió un comunicado de apoyo. La organización PETA aprovecha el caso para visibilizar la situación del animal, protestando y destacando la vulnerabilidad emocional de la cría en un espacio de exhibición.
Forma parte de la naturaleza que muchas crías no sobrevivan sin el apego materno, pero el caso resalta la carencia emocional fuerte en animales tan jóvenes. Se viralizó para concienciar sobre necesidades, vulnerabilidad y la importancia del afecto y compañía tanto para ellos como para los humanos.