Le negaron la excarcelación al doctor Aníbal Lotoki, inhabilitado de por vida para ejercer medicina, quien pedía volver a casa para cuidar a su hija, pero la justicia priorizó sus antecedentes y la relación con la madre. Está preso por prisión preventiva en el caso de la muerte de Cristian Zárate, un paciente que falleció tras una cirugía abdominal fallida. La carátula es homicidio simple con dolo eventual, con penas posibles de 8 a 25 años.
En el programa, una víctima testimonial detalla el calvario post procedimiento con hilos tensores que derivó en graves complicaciones. Le inyectaron biopolímeros mezclados con silicona líquida y grasa en zonas no solicitadas como las piernas, causando inflamación constante, dolor infernal, problemas autoinmunes como colitis microscópica, gengivitis por falta de calcio y densitometría ósea deteriorada. La paciente no puede hacer deporte ni caminar sin riesgo de fracturas, y sufre internaciones repentinas.
Se menciona el caso similar de Silvina Luna, con migración del producto provocando granulomas y difusión multiorgánica que afecta riñones y otros órganos. Otras víctimas silenciosas contactan vía Instagram, sufriendo lo mismo en pantorrillas y glúteos. El fiscal Sandro Abraldes investigó el metacrilato usado ilegalmente, no apto para inyecciones masivas.
Reproducen un testimonio viejo de Lotoki desde la cárcel, negando prejuicios y apelando a la justicia, pero la víctima lo califica de psicópata y exige que se pudra en prisión. Otra clienta, Vanessa, está internada por dolores similares. Insisten en visibilizar para evitar dilución judicial y que la Cámara firme la sentencia antes de más muertes.
La familia de Zárate y víctimas como Gabriela Trenchi denuncian trato despectivo de la defensa y piden justicia firme, destacando la asociación ilícita en la clínica con instrumentadora fingiendo ser anestesista.