En Barcelona, la Basílica de la Sagrada Familia es la más alta del mundo y esta semana superó los 172 metros. La icónica Sagrada Familia de Barcelona se confirma como la iglesia más alta del mundo. El edificio ya le había arrebatado recientemente ese récord al Templo de Ulm en Alemania y el viernes completó su altura máxima luego que una grúa colocó la última pieza de la Gran Cruz Blanca que corona la Torre de Jesucristo, la más alta de las 18 proyectadas por Antoni Gaudí hace más de 140 años.
Con esta pieza la iglesia completa su altura de 172 metros y medio, un poco por debajo de la montaña de Montjuic de 177 metros, siguiendo las indicaciones del arquitecto catalán de profunda fe católica que no quería que el templo sobrepasara lo que consideraba la obra de Dios.
El plan es que la torre esté lista el 10 de junio cuando está prevista su bendición, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. La fundación encargada de la construcción no ha fijado una fecha definitiva para la finalización del icónico edificio, pero fuentes del templo estiman que las obras principales podrían concluirse en alrededor de una década.
Todo depende del flujo de visitantes, principal fuente de financiación, y de que se solucionen las diferencias para construir los accesos a la fachada de la Gloria, la entrada principal, y para lo cual habría que derribar varios edificios de viviendas.