La discusión sobre el sabotaje de la diputada Florencia Carignano continúa con llamados a su expulsión por desconectar cables de micrófonos y taquígrafos durante la sesión del 19 de marzo sobre la reforma laboral. El bloque de La Libertad Avanza acusa violación al orden democrático, exigiendo denuncia penal bajo el artículo 241 del Código Penal y suspensión vía artículo 66 de la Constitución. Martín Menem, como presidente de la Cámara, impulsaría la acción, y se menciona que un diputado con implante coclear, Oscar Herrera Aguad, quedó sin audición por el acto.
El debate se calienta al comparar con antecedentes como el intendente de Ensenada que irrumpió con piedras en 2018, procesado pero no condenado. Se muestra un compilado de incidentes recientes: Graciela Camaño rompiendo con Kunkel, Carignano gritando "gato" a otra diputada, Rocío Bonacci tirando un vaso de agua a Lemoyne, y puñetazos como el de Almirón a Sago. Estos actos reflejan un Congreso en crisis, con desregulación emocional elevada a heroísmo y sabotajes constantes del kirchnerismo para bloquear leyes.
Carignano, ex directora de Migraciones durante la pandemia responsable de decisiones sobre varados, no muestra arrepentimiento y hasta desenchufó computadoras, admitiendo "hicimos todo lo que pudimos" horas después. El panel critica su intencionalidad golpista. Se pasa a otro escándalo: la senadora Florencia López, cercana a Quintela y vista con Victoria Villarroel, acusa a Patricia Bullrich de preparar fuga en helicóptero como en golpes pasados, en un cruce tenso en el Senado.
Villarroel, vicepresidenta, juega política fuerte en La Rioja en la Fiesta de la Chaya, pese a críticas. Finalmente, la diputada Paula Penaca de La Cámpora llama "drogadicta" y "dura como una piedra" a Lila Lemoyne, grabada en video, sumando a la vergüenza ajena. El kirchnerismo sabotea sesiones gritando y atacando desde que perdió votos, según analistas.