En una entrevista exclusiva, la investigadora Victoria Michieli del CEPAVE (CONICET-UNLP) detalla el estudio publicado en la revista Science sobre el origen evolutivo del mosquito Aedes aegypti, transmisor principal del dengue. El trabajo revela que este mosquito, originario de África donde era selvático y se alimentaba de animales, evolucionó para alimentarse de humanos y urbanizarse precisamente en América, llegando vía el comercio trasatlántico de esclavos en barcos que transportaban agua en barriles. Esto ocurrió hace aproximadamente 320 años, separando las poblaciones africanas de las americanas, y durante los siguientes 100 años adquirió su forma doméstica actual, más eficiente en la transmisión de enfermedades.
El estudio destaca la ancestría híbrida única de las poblaciones argentinas, identificada inicialmente en 2016, que no se observa en otras partes del mundo. Michieli explica que el mosquito, conocido históricamente como vector de fiebre amarilla —responsable de epidemias devastadoras como la de 1870 en Buenos Aires, que llevó a la construcción del cementerio de Chacarita—, se adaptó en entornos urbanos coloniales con falta de saneamiento, puertos y condiciones insalubres. La urbanización en América facilitó su domesticación, convirtiéndolo en un vector superior de arbovirus como dengue (cuatro serotipos), zika, chikungunya y fiebre amarilla.
Se analiza la campaña de erradicación de los años 1948-1963 liderada por la Organización Panamericana de la Salud, que usó insecticidas como el DDT, pero poblaciones relictuales sobrevivieron en Argentina, permitiendo su reexpansión. El equipo, que incluye al doctor Darío Balcázar, identificó mutaciones de resistencia a piretroides —los únicos insecticidas permitidos hoy en salud pública argentina—, presentes en regiones como el conurbano bonaerense, NOA y NEA. Estudios previos de 2023 confirman esta resistencia en múltiples poblaciones, complicando el control vectorial.
Sole Gori, colaboradora habitual, indaga sobre la adaptación en contextos coloniales y la situación actual de dengue en Argentina, donde los casos aumentan en verano debido al calor y agua estancada. Se enfatiza la prevención: descacharrado, repelentes (combinados con protectores solares) y vacunas como la implementada en Brasil. A largo plazo, la vacunación podría reducir la incidencia, pero se insta a medidas preventivas estacionales para mitigar brotes.