La discusión inicia comparando la realidad con la ciencia ficción, donde dueños de cafeterías usan inteligencia artificial para analizar el comportamiento de empleados y clientes, midiendo eficiencia como quién sirve más cafés sin descansar o cuántos permanecen en mesas, ocupando lugares por una hora y 15 minutos.
Se menciona críticas por violación a la privacidad, aunque cámaras ya existen en locales; un empresario de una cadena de heladerías incorpora IA para evaluar sensaciones de sabores como dulce de leche o crema americana en puntos de venta, recolectando datos para identificar preferencias y traducir en ganancias al medir productividad, rotación de mesas y reducir ensayo-error.
Los panelistas debaten si gusta o no este monitoreo, comparándolo a películas, pero afirman que está pasando y se expandirá; enfatizan la necesidad de informar a empleados y clientes sobre el registro con IA, ya que dueños pueden analizar sin carteles visibles, comparando eficiencia entre trabajadores como Paula o Bataglia.
Se extiende a Hollywood, donde actores protestan por escenas generadas con IA que parecen reales, como peleas de Brad Pitt y Tom Cruise, y al caso de Spotify sancionado por una banda ficticia de IA que recaudó 10 millones de dólares robando músicas, destacando implicancias legales crecientes en el mundo del espectáculo.