Addis Abeba reunió a los líderes africanos. La capital de Etiopía acogió la edición número 39 de la Unión Africana los 14 y 15 de febrero. El foro se centró rápidamente en la inseguridad y los conflictos que afectan al continente, en particular aquellos marcados por las injerencias externas.
Sobre todo la rivalidad entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que comenzó en Yemen y se ha extendido a África. Pero también la guerra en Sudán que pronto cumplirá tres años, donde Abu Dhabi y Riyad son señalados de respaldar a bandos opuestos.
El secretario general de la ONU volvió a pedir un alto al fuego inmediato. Hemos visto en Sudán una masacre totalmente intolerable en el siglo XXI. Hemos estado trabajando muy activamente con la Unión Africana y con otros actores clave para ejercer una presión efectiva a favor de un alto al fuego inmediato.
El foco también estuvo puesto en violenta lucha entre el ejército y el grupo M23 en la República Democrática del Congo, que ha provocado una crisis humanitaria, y también en los efectos del cambio climático. El presidente de la Comisión de la Unión Africana instó a los países más contaminantes, históricamente Estados Unidos y actualmente China, a apoyar a África en este problema crítico.
La cuestión sobre la falta de eficacia de la Unión Africana para resolver crisis y conflictos, y la falta de iniciativas que generan una sensación de fracaso, y cómo esto podría tener un impacto en el desarrollo del comercio en el continente. El secretario general de la ONU renovó además su llamado a otorgar a África asientos permanentes en el Consejo de Seguridad.