En Cámara del Crimen, se narra la historia del mayor Guillermo Mac Hannaford, argentino de ascendencia inglesa y francesa, egresado del Colegio Militar en los años 20 y ascendido en los 30. Como edecán del general John Pershing de EE.UU., quien persiguió a Pancho Villa en México, Mac Hannaford manejaba inglés fluidamente y representaba a Argentina. Su padre era sastre inglés y su madre de ascendencia francesa. Nombrado agregado militar en Bolivia durante la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, Argentina jugaba un doble rol: oficialmente neutral promoviendo la paz, pero apoyando secretamente a Paraguay con víveres y armas.
El canciller Saavedra Lamas ganó el Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la mediación, aunque era odiado por el presidente Agustín P. Justo por el doble juego. En 1932, Franklin Delano Roosevelt visitó Argentina y dio un discurso en el Congreso por la paz, lo que enfureció a Justo; su hermano gritó "abajo el imperialismo". Los bolivianos, sabiendo del apoyo argentino a Paraguay, hostigaban a los diplomáticos como Mac Hannaford. Al día siguiente de la partida de Roosevelt, el 3 de diciembre de 1932, Mac Hannaford fue detenido en su casa acusado de espionaje, comparado con el caso Dreyfus argentino por prejuicios ideológicos.
El agregado militar paraguayo informó al Ministro de Guerra General Basilio Pertiné (abuelo de la esposa de Fernando de la Rúa) sobre un civil, Horacio Pita Oliver, un agente del servicio de inteligencia que ofrecía secretos militares argentinos por dinero. Pertiné ordenó su detención. Pita Oliver confesó que Mac Hannaford, teniente primero Aquiles Aspiricueta y Jorgelina Argerich le pasaban documentos clasificados por 300 pesos. Sin embargo, no se encontraron pruebas: allanaron sus casas sin hallar nada incriminatorio. Pita Oliver, primo del general Martínez Pita, jefe de tribunales militares y miembro del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) con inclinaciones fascistas y nazistas, fabricó el caso. Mac Hannaford tenía buena situación económica y sueldo de 400 pesos, no necesitaba el dinero.
Rumores lo pintaban como prestamista, mujeriego y jugador, pero todo era infundado para armar un perfil de traidor. En el juicio desde 1932-1933 hasta 1938, Juan Domingo Perón testificó en su contra, acusándolo de ser "el inglés" prestamista, lo que era delito capital en esa época. Mac Hannaford recibió perpetua, Aspiricueta y Argerich penas menores, mientras Pita Oliver salió libre. El ejército, pro-Mussolini, lo veía como pro-aliado, opuesto a su cúpula.
En 1938, en el Colegio Militar del Palomar, ante 700 cadetes y oficiales, el coronel Tonazzi lo declaró "indigno de llevar las insignias del ejército de la patria". Un pelotón lo escoltó; le quitaron el sable y degradaron públicamente, sellando su destino por una traición no probada, orquestada por prejuicios y maquinaciones internas.