El performance musical incluye 'Guasqueña para cantar', seguido de la letra que advierte no reírse de un Goya que busca silencio entre las lajas, cultivando habas en las alturas donde no hay nada, sobreviviendo con su pachamama.
Esta canción resalta la conexión con la tierra y la resiliencia en entornos remotos, evocando tradiciones andinas en el contexto del festival.
Se presenta como un tributo a la vida sencilla y la armonía con la naturaleza, integrando elementos culturales profundos en la celebración.