En un video hogareño, gatos atrevidos revolean la casa, se esconden en el placard y atacan al perro quitándole pelos, dejándolo herido en sentimientos aunque no sangra, mientras la dueña pone oscuritas para calmarlo.
El panel ríe de la picardía de los gatos que dirigen la casa, comentando cómo uno avisa del otro escondido y el pobre perro se deja manipular, destacando el caos y el humor de las mascotas metidas.
Se enfatiza lo increíble del comportamiento, con la madre interviniendo para sacar pelos y calmar al perro lastimado emocionalmente.