Un femicidio horroroso sacude San Martín: Juan Ramón Díaz, de 42 años oriundo de Corrientes, fuerza la entrada a la casa de su expareja Daniela Gassis, de 43 años, y la apuñala mortalmente con un cuchillo de carnicero. El crimen fue premeditado: robó las llaves una semana antes, hizo copia, preguntó por cámaras de seguridad y llegó directamente a matarla tras 11 años de relación violenta. Daniela, que rescataba gatos de la calle, corrió herida pero él la persiguió, causándole heridas cortopunzantes en brazos y cuerpo hasta dejarla desangrándose en el piso gritando por ayuda.
Imágenes impresionantes muestran charcos de sangre en la casa, los gatos huyendo y Díaz amedrentándola con el arma mientras ella yace agonizando. Una vecina acude, pero él intenta huir; vecinos lo detienen en el barrio 18, complicado para ambulancias, y lo trasladan al hospital Castex donde Daniela muere desangrada. Su hermana Araceli la sostuvo hasta el final, relatando cómo Daniela pedía auxilio y convulsionaba en el auto, mientras la policía tardaba en intervenir.
Durante 11 años, Díaz controlaba a Daniela: la conquistó trabajando para ella, le quitó independencia económica, le prohibía trabajar, robaba objetos, amenazaba y pedía dinero; ella nunca denunció por miedo pese a sus antecedentes por violencia de género contra otras parejas. Hace 7 meses terminó la relación, pero él seguía ingresando; esta semana planeó y ejecutó el asesinato. Expertos confirman perpetua por premeditación, alevosía y femicidio arquetípico, con vecinos testigos de la toxicidad de la relación.
El testimonio de Araceli destroza: oyó los gritos, vio a Daniela cortada toda, Díaz gritando y escapando, pero vecinos lo encerraron. La violencia no fue solo física, sino económica y psicológica desde el inicio, culminando en este calvario evitable con denuncia temprana. Otro femicidio más en Argentina deja indignación por la impunidad de estos psicópatas.