Estados Unidos realiza el despliegue militar más grande en 20 años en Oriente Medio, incluyendo aviones de combate, sistemas antimisiles y portaaviones, en respuesta al régimen teocrático de Irán que busca reconstruir su capacidad nuclear.
Este movimiento, el mayor desde 2003, se produce mientras Irán avanza en su programa nuclear, generando tensiones regionales y alertas globales sobre un posible ataque o escalada en la zona. Las negociaciones se estancan bajo la presión del presidente Donald Trump, con el portaaviones USS Gerald Ford dirigiéndose al Mediterráneo para unirse al Abraham Lincoln, posiblemente frente a las costas de Israel en las próximas horas.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu presiona a Washington para actuar antes de que Irán consolide su capacidad nuclear. Recordando la guerra de los 12 días del año pasado iniciada por Israel y sumada por EE.UU., Israel busca que EE.UU. lidere para evitar bajas norteamericanas. El objetivo de Trump no está definido: debilitar el programa nuclear, destruir misiles o derrocar al régimen de Teherán.
La presencia militar estadounidense genera expectativa de un ataque inminente en las cercanías de Irán, con el mundo atento a las próximas horas o días.