Uno de los escándalos globales más espantosos involucra a Jeffrey Epstein y figuras de incalculable poder, con documentos filtrados que tocan a la monarquía británica, especialmente al ex príncipe Andrés, quien perdió sus títulos nobiliarios. El arresto histórico de Andrés, el primero en 400 años para un miembro de la realeza, reactiva el caso por conducta indebida en cargo público como enviado comercial británico, otorgado por Tony Blair. Ya se publicaron millones de documentos que muestran sus contactos con élites políticas y económicas, pero no hubo arrestos comparables, y el último lote aporta detalles sobre los vínculos de Epstein, confirmando que continuó relaciones con figuras influyentes como Andrés pese a su condena en 2008.
El caso escaló en el Reino Unido con el arresto de Andrés por abuso serio y deliberado de poderes públicos, un delito juzgable en tribunal superior con pena máxima de cadena perpetua. Se discute el rol de Rey Carlos III, quien retiró el título de príncipe a Andrés por decreto real en noviembre de 2025, y su lugar en la línea de sucesión al trono, que podría ser tratado por el Parlamento. Se cuestiona cuánto sabían Carlos III e Isabel II del escándalo, recordando el acuerdo extrajudicial de 12 millones de libras con Virginia Giuffre, de los cuales 8 millones salieron de los bolsillos de la reina, 3 de Príncipe Felipe y 1 de Carlos III, sugiriendo encubrimiento y rompiendo el paradigma de "never explain, never complain" de Isabel II.
La víctima Johanna Sjoberg se suicidó para que se publicara su libro Nobody's Girl, detallando encuentros sexuales con Andrés, poniendo a la corona en el ojo del huracán. En Estados Unidos, no hay avances por control político del gobierno de Donald Trump sobre el Departamento de Justicia y FBI, con alabanzas a Trump en audiencias y prioridades en otros casos como fraude electoral en Georgia. Se menciona a Elon Musk y otros en la red élite global, donde diferencias políticas no importan en privado. El debilitamiento de la monarquía se debate, con Carlos III enfocado en separar institución de individuo, manteniendo agenda normal pese a su cáncer, posiblemente optando por regencia en lugar de abdicar.
La red transversal involucra demócratas, republicanos, empresarios y realeza, dificultando avances, con solo Ghislaine Maxwell condenada a 20 años. Respecto a Sarah Ferguson, ex esposa de Andrés, sigue conviviendo con él, era apegada a Epstein, le pidió dinero y se la ve como posible cómplice, aunque ser nombrada en expedientes no implica culpabilidad. Naomi Campbell fue usada como imán para atraer víctimas. No hay causas penales contra Trump pese a evidencias, y los archivos salieron por órdenes judiciales, no buena voluntad, alimentando conspiraciones y fake news.