El ex príncipe Andrés enfrenta una nueva detención por conducta indebida durante su rol como funcionario comercial británico, al haber filtrado información privilegiada a Jeffrey Epstein. Esta revelación surge de archivos recién abiertos relacionados con Epstein, destacando no solo abusos sexuales sino también tráfico de influencias para negocios ilícitos.
Recordemos que Andrés ya había perdido su título nobiliario por acusaciones de abuso sexual contra Virginia Giuffre, menor de edad en ese entonces, facilitado por Epstein. La víctima falleció en circunstancias sospechosas, afirmando previamente que cualquier muerte suya no sería suicidio, y el caso se resolvió con un acuerdo económico secreto financiado por la reina Isabel II.
El rey Carlos III se desligó del escándalo, apoyando la investigación completa, lo que representa un golpe para la monarquía ya bajo escrutinio constante. La ex esposa Sarah Ferguson permanece en paradero incierto, posiblemente en Arabia Saudita o Australia, mientras los escándalos reavivan debates sobre la intocabilidad de la realeza.
Esta situación genera conmoción en Londres y cuestiona la imagen de la corona británica, recordando episodios previos de distanciamiento oficial del príncipe.