Nuevo estudio revela que la enfermedad renal crónica afecta a más de 850 millones de personas globalmente, según la Organización Mundial de la Salud, avanzando sin síntomas hasta etapas graves. Se caracteriza por la pérdida progresiva de función renal, llevando a complicaciones como hipertensión, problemas cardiovasculares, diálisis o trasplante. Factores de riesgo incluyen diabetes, hipertensión y consumo excesivo de sal o medicamentos sin control.
El doctor Gabriel Lafman, nefrólogo, explica que esta enfermedad es consecuencia principal de hipertensión y diabetes tipo 2, las causas más frecuentes de ingreso a diálisis. Los riñones filtran sangre, eliminan tóxicos, generan orina purificada, producen eritropoyetina, activan vitamina D, regulan metabolismo fosfocálcico, PTH, equilibrio ácido-base e hidroelectrolítico como potasio y sodio. Síntomas tardíos incluyen edemas en piernas, hinchazón, hipertensión o temblores en manos.
El aumento se debe al alza de enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes. Tristemente, muchos llegan tarde a consulta, requiriendo diálisis inmediata. Diagnóstico simple: análisis de urea y creatinina en sangre, valores hidroelectrolíticos, orina completa para proteinuria o hematuria, ecografía reno-vesical y evaluación cardiovascular y metabólica. Controlar proteinuria, microalbuminuria e hipertensión es clave para prevenir progresión.
Especialistas llaman a chequeos regulares, control de presión arterial y alimentación saludable para detectar temprano y evitar irreversibles. La prevención marca la diferencia en esta condición silenciosa.