En el programa, presentan la historia de Alejandro, un recolector de cartones que desde los 6 años trabaja juntando materiales reciclables. Ha armado un carrito especial al que llama "carro Bondi", equipado con parabrisas, lona, espejos y música, imitando un colectivo real. Trabaja largas horas, desde las 8:30 hasta las 13:30 y de 5 a 10 de la noche, levantando todo el material él solo, y sueña con ser chofer de colectivo, su pasión desde niño cuando se escapaba para subirse a la línea 96.
La nota muestra cómo Alejandro, fanático de los colectivos, practicaba mirando a los choferes y hasta se animó a manejar su carrito en la calle. En una sorpresa organizada, lo suben a un colectivo real de la línea 124, donde conoce a Adrián Marzoa, directivo de la empresa. Le ofrecen capacitaciones para obtener el registro profesional y empezar a trabajar como chofer, reconociendo su actitud y ganas de progresar.
Durante el viaje en el colectivo, Alejandro comparte anécdotas de su infancia, como perderse subiéndose a los bondis con su mamadera y mantita. Se emociona al ver su sueño cerca de cumplirse, destacando que tendrá un trabajo digno y estable para su familia e hija. Explica que actualmente recauda lo justo para comida y terminar su casa vendiendo cartón, lata y fierro, pero con este nuevo paso espera mejorar su vida.
Adrián detalla los requisitos: tramitar el registro, capacitaciones en leyes de tránsito, señales y conocimiento de calles, empezando por su zona de residencia. El segmento resalta la emoción del momento, con pasajeros participando y el conductor real guiando la sorpresa, culminando en la promesa de un futuro como chofer oficial.