La diputada Cariñano, conocida como la desenchufadora, se justificó por desconectar los micrófonos o taquígrafos durante la sesión de reforma laboral, diciendo que la gente se escandaliza por estupideces.
El conductor critica la acción, afirmando que no es la Argentina de la imposición y que el Congreso representa la democracia, con diputados por ciudadanos y senadores por provincias.
Desenchufar los taquígrafos impide el registro de la sesión, declarándola nula como si no existiera, similar a un expediente judicial sin registro, obligando a repetir todo el proceso maratónico.
Cariñano tiró de los cables para evitar que comenzara la sesión, en un acto visto como obstrucción.