La provincia coloca la piedra fundamental en 1890, año de la revolución cuyo epicentro estaba enfrente en el antiguo parque de artillería, hoy Palacio de Tribunales. La inauguración de la obra monumental ocurre el 25 de mayo de 1908, tras pasar siete presidentes, casi 20 años y tres arquitectos. La cita del 25 de mayo promete un debut con desbordante interés, localidades agotadas y programa lírico inédito en Buenos Aires: gran compañía italiana ofrece Aida de Verdi. El Teatro Colón conserva algo de los tres maestros: la alegría festiva del primero, la austeridad del segundo y el refinamiento en los detalles del último.
Su estilo es ecléctico, como las grandes obras de los años de consolidación del Estado Nacional, últimos del siglo XIX y comienzos del XX. La entrada de honor sobre la calle Libertad presenta una marquesina de hierro forjado y un gran vestíbulo o foyer introduce al visitante. Adornan el espacio columnas con basamento de mármol rojo de Verona, recubiertas de estuco imitando botticino con aplicaciones de dorado. La variedad de colores de mármol en la gran escalera tallada incluye blanco de Carrara, amarillo de Siena y rosado de Portugal.
La escalera, símbolo de elevación espiritual, comunica el mundo terreno del foyer con el celestial donde reina la música. A los costados, vitrales de la Casa Gaudín de París iluminan el camino hacia el nivel superior, coronado por una cúpula octogonal vidriada a 25 metros de altura, con roseta floral y las ocho musas de las artes, como Terpsícore (danza) y Euterpe (música). En el primer piso, la galería de bustos muestra a Mozart, Beethoven, Gounod, Verdi, Wagner, junto a angelotes y símbolos del arte, y la escultura El Secreto de Everline.
El Salón Dorado, inspirado en el foyer de la Ópera de París, ofrece dorado a la hoja, columnas talladas, arañas, vitrales de Gaudín con Homero y Safo, y mobiliario multiplicado en espejos. Aquí se realizan conciertos de cámara, recitales y conferencias. Al entrar a la sala principal, se experimenta una sensación mística: construida en curva a la italiana en forma de herradura, con 75 metros de largo y 38 metros hasta el telón, conjugando resonancia italiana y claridad francesa.
Un plafonier de bronce ilumina la sala, con apliques, luz indirecta, tapicería rojiza y oro pálido. Tres niveles de palcos (bajos, balcón, altos) a la francesa, con cortinas de brocato rosa viejo, y pisos superiores como cazuela, tertulia, galería y paraíso, sumando más de 1.500 lugares de pie. La cúpula a 28 metros domina, con personajes pintados en posición lógica visible desde cualquier punto, representando cantantes, danzarines y lo que transcurre en el escenario.