El equipo reproduce y comenta el audio de Cintia Fernández, donde expresa enojo y dificultad para ser educada en su descargo por el escándalo.
Cintia aclara que no está en el equipo de Moria, ya que un conductor debe apoyar a panelistas para que el barco suba y no se hunda, trabajando por un buen puerto.
Hay interrupciones por risas y problemas técnicos al grabar, con el equipo apurándola para que termine y lo suba rápido, quedando minutos de programa.
El tono es tenso y picante, con bromas sobre chihuahuas y expectación por el contenido completo, confirmando que está grabando más.
Mencionan que los audios son un arte y comparan con Marina, mostrando frustración por el proceso.