En Cuba, la crisis energética obliga a la población a buscar alternativas como los paneles solares, ante la escasez de combustible importado y las interrupciones en el suministro agravadas por la orden ejecutiva de Donald Trump que penaliza a países que comercialicen petróleo con la isla.
La empresa estatal Cubana de Petróleo ha limitado el acceso al combustible tradicional, disponible solo mediante transacciones en dólares, lo que complica el acceso para los ciudadanos y está directamente ligado a los cortes de electricidad recurrentes.
Los paneles solares emergen como una solución de subsistencia frente al aislamiento que muchos pobladores denuncian, representando una etapa energética forzada por la vulnerabilidad del país a las sanciones externas.