La crisis energética en Cuba es la más importante de la última década, reconocida por el propio gobierno, con la gente arreglándoselas ante la falta de energía y alimentos. Los cubanos recurren cada vez más a la energía solar para mantener negocios y electrodomésticos básicos durante cortes de electricidad de hasta 18 y 20 horas diarias consecutivas. La escasez de combustible hace costosos los generadores a diésel, en un contexto de apagones continuos, escasez de alimentos y estancamiento económico en los últimos años.
Cuba importa la mayor parte de su combustible, dejándola vulnerable a interrupciones de suministro. El presidente Donald Trump de Estados Unidos impuso un bloqueo de combustible a la isla, vetando al principal proveedor, Venezuela. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum negocia con Estados Unidos para que, de manera humanitaria, lleguen dos cargueros con petróleo para paliar la dramática situación de los cubanos.
Ante esta emergencia energética y humanitaria, un convoy internacional con ayuda para Cuba llegará a La Habana el 21 de marzo, anunciado por organizadores en un comunicado que responde a la solidaridad mundial con Cuba. La flotilla se convirtió en un convoy coordinado por aire, tierra y mar, compuesto por una coalición de movimientos sindicalistas, diputados, organizaciones humanitarias y figuras públicas, agudizada por el cerco petrolero de Washington en medio de la grave crisis económica.