El paro nacional de la semana pasada sigue generando graves consecuencias para los viajeros, especialmente en el sector aeronáutico donde más de 250 vuelos fueron suspendidos o postergados, dejando a cientos varados.
En Brasil, ciudades como Río de Janeiro y Florianópolis reportan problemas masivos, con pasajeros ofreciéndoles vuelos de regreso hasta el 25 de febrero, una demora que complica la vida de muchos argentinos que necesitan retornar urgentemente.
Mariela, una argentina varada en Florianópolis, relató su odisea: compró pasajes a través de Despegar con JetSmart, pero la aerolínea solo ofrece opciones con escalas eternas o fechas lejanas, sin cubrir hotel ni comida. Intentó cambiar de aerolínea, pero se niegan, y los pasajes alternativos cuestan hasta 4.000 dólares.
La situación de Mariela es crítica porque su marido requiere tratamiento oncológico y estudios médicos en Argentina, pero ni esa urgencia acelera soluciones. En el aeropuerto, hay bronca y reclamos, aunque Aerolíneas Argentinas sí reubica a sus pasajeros, a diferencia de JetSmart. Ni la embajada ni la cancillería intervienen, dejando a los afectados a su suerte.
El clima en los aeropuertos es tenso, con gritos y protestas, pero muchos optan por esperar en sus alojamientos para evitar más frustración, exigiendo que las aerolíneas asuman responsabilidad total.