En un tenso intercambio al aire, Luis Ventura revela que grabó una entrevista con Beto Casella para Secretos Verdaderos, pero una orden superior la prohibió de emitirse, desatando acusaciones cruzadas con Jorge Rial, quien supuestamente maneja influencias en los Martín Fierro.
Ventura acusa a Rial de traiciones pasadas, mencionando cómo lo ayudó en quilombos y denuncias judiciales, mientras Rial responde con ironía y amenazas veladas, comparando el enfrentamiento a una guerra de las galaxias sin efectos especiales. El panel discute si la nota sale o no, con llamadas a productores como Chato Prada y Ana Laura Guevara para forzar la emisión.
Finalmente, Ventura decide poner la nota a pesar de las presiones, negándose a darle el gusto a Rial, y enumera los explosivos temas que incluye: críticas a Alberto Fantini, Moria Casán, Mirta Legrand, Tamara Petinato y Viviana Canosa, prometiendo un abanico de revelaciones que no tocan directamente a Rial pero lo involucran indirectamente.
La discusión escala con frases como "¿Quería guerra? ¡Vamos a la guerra!" y reclamos de decepción mutua, destacando el lado oscuro de las internas del periodismo argentino, donde amigos se convierten en enemigos por ratings y premios.