El conflicto en la fábrica FATE de neumáticos en San Fernando continúa escalando con el cierre abrupto de la planta que deja a más de 900 trabajadores en la calle recibiendo telegramas de despido. La empresa anuncia que pagará indemnizaciones conforme al convenio colectivo de trabajo, pero el sindicato SUTNA, combativo y alineado con la izquierda y el Partido Obrero, mantiene la toma de la planta con unos 20 delegados. Se discute la crisis de 20 años, la apertura indiscriminada y la actitud intransigente de los sindicatos que reduce la producción al 30%.
Los panelistas analizan la falta de reconversión de la empresa, maquinaria obsoleta y falta de inversión, junto con el contexto de importaciones que perjudica la competitividad. Se menciona que FATE no asume responsabilidad propia, culpando solo al gobierno y sindicatos, mientras que el empresario Javier Madanes Quintanilla defiende su rol en otros negocios y el aumento del ausentismo al 15% por conflictividad gremial, con hasta 50 faltas diarias.
En el fondo, el cierre revela un sinceramiento económico: un modelo cerrado ocultaba realidades como la inflación y el sobrestockeo en 2023, pero la apertura y baja inflación exponen ecuaciones no rentables. Se critica la protección pasada que generó rentabilidad artificial, comparando con precios exorbitantes de neumáticos durante la pandemia, y se debate la necesidad de competitividad sin subsidios prebendarios.
Entre 2023 y 2025, FATE ya había despedido a más de 6.000 trabajadores, y el debate toca la sustitución de importaciones versus competencia real, con menciones a otras fábricas como Bridgestone y Pirelli. La discusión enfatiza que el empresario sigue apostando por el país en otros sectores, pero el ausentismo y la ley laboral complican la producción.