El segmento inicia con una mención al bambú y un dragón chino como regalo, destacando el uso de abanicos en el Tai Chi, comparándolo con abanicos grandes para el ejercicio. Se presenta a la profesora Chen Ming para una clase enfocada en ejercitar los hombros, promoviendo el Tai Chi como actividad aprobada por la Universidad de Harvard para la salud. La clase demuestra movimientos con abanicos: abrirlos, levantar muñecas, soltar dedos y realizar secuencias fluidas.
Se continúa con ejercicios para flexibilidad de hombros, levantando el abanico detrás de la espalda, cambiando manos y soltando, enfatizando la práctica gradual para ganar seguridad. Se incorpora respiración: inhalar al estirar y exhalar al soltar, abriendo el abanico. Se sugiere usar objetos caseros como espátulas o palos si no hay abanico, adaptando para mayor comodidad.
La profesora explica el origen histórico del abanico en el arte marcial chino, usado como arma de hierro pesado para ataque y defensa, pero ahora practicado artísticamente en el Tai Chi de abanico. El conductor prueba los movimientos con entusiasmo, destacando la dificultad y el beneficio para los hombros. Se resalta la evidencia médica del Tai Chi como meditación en movimiento, respaldada por estudios de la Universidad de Harvard, ideal para salud y longevidad.
Se menciona la disponibilidad de clases gratuitas en parques como Chacabuco en Argentina, y se elogia a Chen Ming como campeona olímpica de artes marciales con un centro cerca del Hospital Italiano, recomendando visitas para personas con problemas de salud. El segmento concluye invitando al público a probarlo en casa o unirse a clases, enfatizando su importancia.