En el programa de Moria Casán, Cintia Fernández se enfrenta a la panelista Elba Marcovecchio durante una discusión acalorada donde Elba la acusa de estar cooptada y condicionada por su novio Tristán, un abogado celoso que la somete. Cintia defiende su evolución personal, negando sentirse desconectada del programa y argumentando que solo busca mejorar, mientras rechaza las insinuaciones de que mira el teléfono todo el tiempo por él.
La tensión escala cuando Cintia compara a Elba con un "chihuahua que no para de ladrar" por no dejarla contestar, y Elba responde preguntando si hay un problema personal o si canaliza rencores de su marido. Moria interviene defendiendo a Elba y exponiendo que Cintia parece no involucrarse fully, siempre al teléfono, lo que genera más cruces y acusaciones de falta de respeto.
El panel de Maratón analiza el incidente, destacando la combatividad de Cintia pero criticando su actitud prepotente hacia Moria y Elba. Se menciona que Cintia pidió un mano a mano antes de la nota, sugiriendo incomodidad, y que Moria la expuso al aire por su distracción. Los conductores debaten si Cintia perdió frescura por su relación, recordando su historial público y cómo las redes no le perdonan el pasado.
Se concluye que Cintia es efectiva como panelista pero sufre por el escrutinio constante, y que el enfrentamiento revela dinámicas tensas en el programa, con Moria bancando a Elba vía tuit y cuestionando si Cintia pasa información a su novio durante el show.