El cierre de una planta industrial, posiblemente Fate, en la zona norte del Gran Buenos Aires, genera controversia por su timing coincidente con eventos políticos, aunque fuentes indican que fue planeado con antelación mediante un proceso preventivo de crisis. Empresarios señalan que no se cierra una planta de un día para el otro y que los conflictos previos la volvieron inviable, descartando conspiraciones pese a comentarios del presidente en redes sociales.
La región tiene una historia de tensiones laborales intensas, con casos como Lear, Kraft, Fate y Bridgestone que terminaron en finales infelices, incluyendo bloqueos y movilizaciones. El sindicato de neumáticos denuncia prácticas antisindicales por parte de Fate, como acopio de productos sin abastecer demanda interna, atrasos salariales desde febrero sin aumentos, y plantas cerradas por bloqueos que paralizan la producción.
Apoyos masivos de decenas de sindicatos a la huelga de fabricantes de neumáticos amenazan con paralizar la industria automotriz. Conflictos se agravan con cortes en la Panamericana y masivos despidos en Terrabusi, donde 28 trabajadores fueron echados de un total de 100, y se exige reincorporación. Gremios están movilizados en situación límite, con reclamos por producción, empleo y funcionamiento normal.
Trabajadores de autopartista Lear vuelven a cortar la Panamericana demandando reincorporación, insistiendo en que el ministro Tomada debe negociar directamente con delegados o sindicato para resolver el conflicto político que impide el crecimiento.