En un golpe duro para la industria argentina, la empresa FATE, con más de 60 años de historia, cierra su planta en San Fernando, dejando a 920 empleados sin empleo pese a una conciliación obligatoria dictada por el gobierno. Javier Madanes Quintanilla, empresario clave y parte del círculo íntimo del presidente, tomó la decisión irrevocable, optando por indemnizaciones en lugar de reabrir la fábrica fundada en 1940.
El periodista Alfredo Sáenz detalla en vivo el impacto del cierre, destacando que FATE ya pasó a la historia y que la empresa enfrentaba pérdidas crónicas por años debido a la competencia de importaciones baratas de Brasil y China. La apertura económica con la baja de aranceles ha equiparado precios, beneficiando a consumidores con neumáticos más accesibles, pero golpeando a la industria local, donde los nacionales ahora compiten directamente con los importados a mitad de precio.
Se discute la paradoja de un empresario cercano al gobierno afectado por las mismas políticas de libre mercado que impulsan, con menciones a problemas impositivos y sindicales como razones adicionales. La familia Madanes, con historia en Aluar (única fábrica de aluminio en Argentina, fundada en 1971 bajo la dictadura), ha sido proveedora clave del Estado, y se aclara confusiones genealógicas, como el parentesco con Matías Garfunkel y lazos con Franco Macri.
El cierre de FATE se ve como parte de una ola de quiebras en pymes y grandes empresas, exacerbando la tensión entre apertura económica y pérdida de empleo, especialmente para trabajadores de 40-50 años con habilidades especializadas. Mientras sectores como petróleo y minería crecen, no absorben mano de obra intensiva, dejando un impacto social profundo en 900 familias y el complejo industrial argentino.