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Cierre de FATE y miles de empresas bajo modelo de Milei destruye ecosistema laboral y genera despidos masivos

Centro Izquierda · intercambio · crítico

La fábrica FATE, emblema argentina con más de 80 años de historia, anuncia el cierre definitivo extinguiendo todos los contratos de trabajo, depositando indemnizaciones y haberes pendientes según ley, en un contexto de 20 a 30 empresas cerrando diariamente. Los trabajadores, como uno con 16 años en la empresa y dos hijos con discapacidad, enfrentan la cruda realidad de perder su fuente de laburo, convirtiéndose en "muertes sociales" por el modelo económico de Javier Milei que favorece importaciones chinas baratas y destruye la industria local.

Expertos destacan que la apertura económica y las importaciones desde China, el país más eficiente en producción industrial, complican la competencia para sectores como textil, metalurgia y automotriz. En la Unión Europea, industrias centenarias como una química alemana cierran por la misma razón, y se postergó indefinidamente la electrificación del parque automotor hasta 2035 o más. En Argentina, fábricas suspenden empleados, adelantan vacaciones y enfrentan caída del poder adquisitivo de trabajadores, lo que reduce ventas y agrava la crisis laboral.

La caída en empresas y empleo es generalizada en todos los sectores desde 2023, excepto en petróleo, minería como Vaca Muerta, exportaciones de gas en Río Negro y servicios de salud o call centers. Sin embargo, inversiones anunciadas como el proyecto Vicuña de cobre en San Juan no se concretan hasta 2027, y permiten mano de obra extranjera, sin generar empleo inmediato. El gobierno promete un período de "sangre y lágrimas" similar al de Macri, pero sin recuperación visible, mientras Brasil mantiene su industria y crece económicamente.

El Ministro de Economía minimiza el impacto diciendo que "por importar una remera no se pierde ningún puesto de trabajo", ignorando despidos en textil y pymes familiares. La estrategia de apertura busca bajar precios, pero genera despidos masivos antes de estabilizar la economía. Si la geopolítica cambia o fallan las inversiones, Argentina quedará sin industria local, desentramando el tejido productivo y dejando al país vulnerable.