En Argentina, capital del vino con algunos de los mejores del mundo, se registra una caída histórica en el consumo per cápita, pasando de 90 litros en las décadas del 70 y 80 a solo 15 litros hoy, según datos de la Corporación Vitivinícola Argentina. Esta reconfiguración no es solo local, sino global, afectando bodegas con cierres y problemas de cobros. Factores incluyen cambios en hábitos de consumo, como la tendencia a bebidas 0% alcohol en góndolas, y la tolerancia cero al volante que influyó un montón.
Se observa una tendencia hacia productos sin alcohol, como cervezas y vinos 0%, y formatos más pequeños como latas de champán o vermú, que facilitan el consumo personal sin abrir botellas enteras. La digitalización también cambia las juntadas: en vez de mesas con vino, cada uno ve un streaming en su casa. Esto explica la caída fuertísima del consumo, sumada a problemas como el tipo de cambio barato que afecta exportaciones y valida menos precios en góndolas.
Los bodegueros señalan que antes el vino acompañaba la mesa, pero ahora hay conciencia por salud, controles y remuneración. El mercado se reconfigura hacia calidad sobre cantidad: el argentino selecciona mejor, optando por vinos premium aunque caros, con guerra de etiquetas en góndolas para captar atención. Hay incentivos para no subir precios tanto y enfocarse en etiquetas elegantes para consumidores profesionales, mientras surgen botellas chicas y latas para consumo individual.
En la mesa del programa, panelistas comparten preferencias: el vino como primera bebida alcohólica, y discusiones sobre cava vs heladera para guardar. Se cierra el tema destacando la reconversión de bebidas que van pasando de moda, con opciones como vermú en auge.