En el debate de la reforma laboral en Diputados, se ignoraron temas clave del sistema previsional y jubilados por falta de conocimiento de los legisladores, quienes votaron sin entender el impacto real. Se criticó la superficialidad del debate, con escenografías, insultos y desconexiones de micrófonos en lugar de análisis profundo. El tono fue de enojo por la falta de respeto y preparación, destacando la necesidad de estudiar proyectos para evitar correcciones futuras. El diputado Pablo Outes de Salta dio un discurso contradictorio, crítico al gobierno pero votando a favor por pedido de colegas.
Una vez sancionado en el Senado, el proyecto pasa a promulgación y reglamentación por el Ejecutivo, con ministerios como ARCA y Capital Humano clave en el blanqueo laboral y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). El FAL es controversial, con negociaciones intensas y posibles ajustes en alícuotas fiscales: 1,5% para grandes empresas y 3% para PyMEs. Entra en vigencia desde el 1 de marzo, con pagos desde el 9 de marzo, incluyendo nuevo cálculo de indemnizaciones y banco de horas.
Se criticó el manejo histórico de las AFJP: al estatizar, no se devolvieron aportes voluntarios ni se garantizaron rentas vitalicias, dejando a más de 200.000 personas con haberes de 100.000 pesos en juicios por haberes mínimos. Legisladores deben estudiar estos impactos previsionales y tributarios para un debate serio, evitando errores pasados en la interacción laboral-previsional.
El debate mostró falta de profundidad en temas como complementos dinámicos en salarios, con llamados a pelear con datos precisos en lugar de golpes de efecto. Tras negociaciones, el Ministerio de Economía intervino directamente, pero el FAL permaneció intocado como punto álgido.