Las autoridades polacas afirman que tienen previsto introducir minas terrestres como parte del Escudo Oriental, un sistema de fortificaciones mejoradas que Varsovia construye desde 2024 en sus fronteras con Rusia y Bielorrusia. El primer ministro Donald Tusk defendió esta medida como esencial para la seguridad nacional, a pesar de las críticas sobre los riesgos para la población civil.
Las minas se colocan en el suelo o bajo la superficie y se detonan al ser pisadas por personas o vehículos. Su uso ha sido controvertido en conflictos pasados como en Camboya, Angola y Bosnia y Herzegovina, donde causaron sufrimiento masivo.
Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos defensivos de Polonia ante tensiones regionales, integrando elementos como fortificaciones para fortalecer las fronteras orientales.