En uno de los hechos más violentos del fin de semana, Javier Ábalos, un agente del Servicio Penitenciario Bonaerense de 46 años, fue asesinado durante un robo en moto en la esquina de Gaspar Campos y Ruta 197, en José C. Paz. El penitenciario, ayudante primero en el penal de Marcos Paz, realizaba repartos para sumar ingresos extras cuando dos delincuentes en moto lo sorprendieron en un semáforo en rojo alrededor de las 21:30 del sábado. Intentó defenderse, pero recibió un disparo en el pecho y murió en el hospital. Los ladrones se llevaron su celular y mochila, y siguen prófugos.
Tomás, el hijo de la víctima, relató el momento del ataque: estaba a unos autos atrás cuando oyó los disparos, se acercó y encontró a su padre en el suelo, quien le apretó la mano antes de ser llevado en ambulancia. En el hospital, Javier entró quejándose, pero minutos después un chorro de sangre lo delató, y tras intentos de reanimación, falleció. Tomás guardó la pistola de su padre para evitar robos y ahora debe asumir la responsabilidad familiar, expresando profundo dolor y desconcierto.
La familia critica la demora en la autopsia y la falta de asistencia de autoridades: solo un compañero del servicio penitenciario se acercó, pero no hay apoyo municipal, provincial o nacional. Javier estaba de licencia, planeaba ascender y cambiar a Uber para mejorar ingresos, dejando planes truncos con su hijo. La hijastra de su pareja también quedó afectada, salvándose de milagro del robo. El testimonio resalta la impunidad en zonas de alto tránsito como esa intersección cerca del centro de José C. Paz.
Los conductores mencionan que Tomás casi choca a uno de los motochorros al doblar en contramano para llegar, pero no identificó a los delincuentes. La cobertura enfatiza la necesidad de justicia y contención para la familia, en medio de la ola de inseguridad que obliga a agentes de seguridad a rebuscárselas con apps de delivery.