La histórica reforma laboral se aprobó en el Congreso cumpliendo protocolos, pero afuera estalló la violencia con manifestantes cometiendo delitos, posiblemente en marco de terrorismo, incentivados por outsiders, políticos y barras bravas armados con palos y cuchillos.
El gobierno denunció participación de figuras como el concejal Luca Franco, la diputada Noelia Saavedra en el corte del acceso oeste a la altura de Moreno. Militantes de la intendenta Mariel Fernández, junto a funcionarios como Leonardo Grosso y Guillermo Castro, secretario de Seguridad, estuvieron en la toma de FATE.
Un camión escoltado por policía local descargó más de 100 gomas que se prendieron fuego en la autopista del oeste, desestabilizando el sistema. Hubo varias detenciones, y las fuerzas de seguridad actuaron, pero las imágenes muestran el caos de quienes no respetan normas.
A pesar de la reducción histórica de violencia política en democracia argentina, estos hechos resaltan la necesidad de consecuencias para los organizadores y participantes que buscan desestabilizar, mientras el Congreso funcionó por suerte.