Una turista argentina de 71 años oriunda de Córdoba fue detenida en la terminal de Crato, en el distrito de Ceará, Brasil, tras destruir una estatua del padre Cícero, un líder religioso del siglo XX considerado santo popular en el nordeste brasileño. La mujer, identificada atacando la imagen con su bolso, la hizo caer y romper en pedazos, todo captado por cámaras de seguridad.
En un primer momento, la turista negó los hechos alegando que la estatua se había caído sola mientras ella estaba cerca, pero cuando revisaron las cámaras de seguridad vieron claramente que había sido ella quien la estaba atacando con esos golpes que le daba con su bolso. Esta mujer estaba allí en un viaje religioso, recorriendo varios lugares de Brasil en un itinerario religioso junto a su hija, y se desconoce por qué empezó a atacar a esta estatua.
Quedó detenida, pagó una fianza y de esa forma recuperó la libertad, pero sigue afrontando una causa en haber atentado contra el patrimonio de ese lugar. La contradicción es evidente, ya que participaba de un viaje religioso pero terminó destruyendo una imagen sagrada para los locales.