En medio de controversias personales, Donald Trump anuncia la desclasificación total de información gubernamental sobre vida extraterrestre y fenómenos aéreos no identificados (ovnis). El expresidente ordenó a agencias federales, incluyendo al secretario de Guerra, iniciar el proceso de divulgación de archivos relacionados con estos temas, respondiendo al 56% de la ciudadanía estadounidense que cree en su existencia real.
El anuncio surge tras declaraciones humorísticas de Barack Obama en un podcast, donde admitió creer en extraterrestres dada la vastedad de la galaxia, pero desmintió conspiraciones en el Área 51, base militar en Nevada asociada a teorías de aterrizajes alienígenas. Ufólogos interpretaron sus palabras como confirmación, avivando el debate. Trump aprovecha el momentum para desviar atención de escándalos como el terremoto Epstein y la detención del príncipe Andrés.
Pilotos de la Armada han corroborado avistamientos de ovnis sin evidencia concluyente. El interés público es masivo, con menciones a experiencias locales en Argentina, como las de Patricia Sosa en Córdoba, vinculadas a planos espirituales. Los panelistas debatieron la posibilidad de vida en el universo, cuestionando distancias interestelares y la velocidad de la luz, mientras algunos creen en visitas y otros en satélites o ilusiones.
Trump se presenta como hábil en captar atención, utilizando este tema para evadir escrutinio. Los conductores bromearon sobre extraterrestres en el estudio y prometieron un "noticiero ovni", culminando en chistes sobre uno de ellos siendo un "extraterrestre" por su singularidad antes de la pausa.