C5N economia El diario

Trabajadores de FATE viven bronca por cierre sorpresivo de la fábrica y despidos masivos

Centro Izquierda · discusión · crítico

Los trabajadores de FATE en Virreyes continúan su vigilia ante el cierre abrupto de la planta, donde 920 empleados fueron puestos en la calle de manera planeada y oculta. Víctor, con más de 21 años en la empresa, describe la bronca al encontrar el cartel de cierre justo en medio de la parada de mantenimiento anual, cuando todo estaba listo para reanudar la producción en una semana. La empresa, propiedad de Javier Madanes Quintanilla, con una fortuna de 1.500 millones de dólares, optó por cerrar ante la menor baja en ganancias por importaciones de neumáticos, dejando a familias enteras sin ingresos.

Marcelo, con 19 años de antigüedad, relata cómo es el único sostén de su familia, mientras sus hijas precarizadas trabajan en apps de delivery para sobrevivir en esta Argentina desamparada por el gobierno de Javier Milei. La conciliación obligatoria dictada no se cumple, la empresa está en ilegalidad al no abrir las puertas pese a tener materia prima y máquinas listas. Los delegados denuncian que esto no es casual: viene de un año y medio de ataques patronales, con el plantel reducido de 1.500 a 700 trabajadores, salarios congelados por 14 meses y condiciones de riesgo que han costado vidas, como amputaciones y muertes por accidentes en máquinas.

La industria del neumático es una picadora de carne, con peligros constantes agravados por la sobrecarga laboral, como en Pirelli donde también murieron compañeros por atrapamientos. Ante la aprobación de la reforma laboral en Diputados, los trabajadores no esperan nada del gobierno mileísta, que ya dejó 300.000 desempleados en el país; su esperanza está en la unidad y acciones como el festival del domingo y la audiencia del lunes en el Ministerio. Rafa Paravecino reporta desde el lugar la permanencia y el apoyo solidario, mientras el cierre amenaza con más desempleo en un mercado que se apaga.

Esta situación dramática no es aislada: fábricas como Abón y metalúrgicas en San Martín también cerraron con este gobierno, dejando a la gente recurriendo a trabajos precarios en apps que no alcanzan para mantener familias. Los testimonios revelan un impacto devastador, con bronca palpable contra una patronal que prioriza ganancias sobre vidas.