Calma tensa en FATE: tras la asamblea matutina, los trabajadores deciden no cambiar su postura y permanecen en la planta industrial cerrada, ignorando en parte la conciliación obligatoria dictada, mientras esperan acciones de la empresa que abrió un candado inesperado en plenas vacaciones. La empresa condiciona el ingreso a que los obreros se retiren, creando una ida y vuelta estancada; 920 despidos anunciados mantienen la tensión, con los trabajadores acampando a la espera de respuestas.
En vivo desde el lugar, se confirma que los trabajadores mantienen presencia fuera del interior de la fábrica, sin tomar el predio formalmente, pero vigilando el sitio de trabajo post-vacaciones. Parte del predio ya fue vendido a Aluar, del mismo holding, lo que complica el panorama, y hay personal de seguridad dentro. No hay corte de tránsito por ahora, pero vigilia de organizaciones políticas y sindicales en la calle de Victoria.
La espera persiste tras romper un alambrado para acceso alternativo, ya que la puerta principal está con candado. Alejandro Crespo, titular del sindicato de neumáticos, insiste en que la empresa debe acatar la conciliación y reabrir puertas. Si no hay cambios esta mañana, las medidas de fuerza escalarán en los próximos días, frente a la amenaza de cierre definitivo en 15 días sin marcha atrás.
Los trabajadores realizan asambleas en el lugar, esperando más colegas, y proyectan acciones de lucha basadas en la inacción empresarial. La situación es de calma aparente, pero cargada de incertidumbre por los despidos masivos y la falta de diálogo.