Cierre inesperado de la planta FATE: El miércoles, los 900 trabajadores de la fábrica de neumáticos FATE en Virreyes, San Fernando, se encontraron con las puertas cerradas y un cartel anunciando el cese de actividades, sin aviso previo más que rumores. A pesar de la conciliación obligatoria dictada por la justicia a las 13 horas, obligando a reanudar operaciones, la empresa alega falta de condiciones y materia prima, aunque los operarios habían realizado mantenimiento durante la parada.
Ocupación y permanencia de trabajadores: Liderados por Alejandro Azuma, de la comisión directiva del sindicato ZUNNA y con 21 años en la fábrica, los empleados mantienen una permanencia constante en la entrada principal del predio. No se asignaron tareas pese a un comunicado interno de la empresa prometiendo acatar la conciliación, y se busca un canal de diálogo real para garantizar la continuidad productiva de esta industria con más de 80 años, afectando no solo a los 900 directos sino a unos 2.500 indirectos en proveedores y gomerías.
Despidos y telegramas pese a la medida judicial: Los telegramas de despido comenzaron a llegar el miércoles por la mañana, continuando durante el día a pesar de la conciliación de Nación y Provincia. Algunos trabajadores en vacaciones se enteraron del cierre estando fuera, y la producción había caído en los últimos dos años por importaciones asiáticas y baja de consumo, con 100 despidos en 2024 vía un preventivo de crisis fraudulento que reportaba ganancias netas de 192 millones de dólares.
Impacto personal y reclamo al dueño: Azuma, operario de vulcanizado de 49 años con familia, destaca la dificultad de reinserción laboral en el contexto actual, donde excompañeros recurren a trabajos precarios como aplicaciones o ventas ambulantes. Critica los retiros voluntarios encubiertos que redujeron la dotación de 1.492 a menos de 1.000, y apela a Madanes Quintanilla, dueño de Albar con inversiones en energía, para recapacitar y recomponer la situación en planta.
Expectativas de diálogo en conciliación: Aunque hay diálogo, la empresa insiste en no tener condiciones para producir, y en la conciliación se manifestó la intención de dejar de operar. Los trabajadores exigen soluciones para preservar empleos calificados en una fábrica icónica, denunciando presiones y amenazas previas.