La situación en la planta de FATE continúa compleja, con los trabajadores del turno de las 6 de la mañana convocados desde temprano para ingresar y retomar sus tareas, tras la dictación de la conciliación obligatoria por 15 días. Sin embargo, las puertas permanecen cerradas con candados y carteles, frustrando las expectativas de los obreros que esperaban encontrar acceso libre.
FATE anunció que acatará la conciliación, permitiendo el ingreso gradual de los trabajadores, pero argumentando la necesidad de garantizar condiciones técnicas de seguridad, lo que demoraría el inicio de la producción en dos o tres días y limitaría el trabajo a los insumos existentes, sin nuevos materiales. Además, persiste la orden de desalojo sobre el predio, manteniendo a los empleados en alerta y en contraposición con la medida judicial.
Los trabajadores ven esta conciliación como un mero paliativo o placebo, ya que la empresa no revoca los 925 despidos ni el cierre definitivo de la fábrica después de 86 años de operación. Alejandro Crespo, del Centro de Trabajadores, discute en asamblea cómo continuar la jornada, mientras se menciona el histórico apoyo gubernamental en épocas pasadas, como durante la gestión de Néstor Kirchner, para resaltar la búsqueda de derechos laborales.
La conexión en vivo desde la planta reporta tensión, con manifestaciones en curso y la promesa de actualizaciones posteriores sobre el desarrollo de la protesta.