En vivo desde la planta de FATE, el reportero Juan describe la situación estancada: trabajadores en permanencia con carteles como "FATE no se cierra", reclamando contra el cierre que deja en la calle a cientos, mientras la empresa aceptó conciliación pero no abre las puertas, exigiendo que se retiren primero. Los trabajadores rotan turnos tras noches en el predio, apoyados por gremios, organizaciones y partidos de izquierda, manteniendo esperanza en una solución vía Secretaría de Trabajo.
La falta de decisión empresaria persiste, con la fábrica armada y ganancias previas, pero sin voluntad de reapertura pese a intervención estatal. Los trabajadores proyectan acciones de lucha para la próxima semana, concentraciones y movilizaciones para involucrar otros sectores, mientras rotan en la permanencia sin perder la proyección de recuperar sus puestos. Se menciona el apoyo inquebrantable de gremios y la incertidumbre ante la postura rígida de la empresa.
En la continuación, se discute la posibilidad de traspaso de empleados a otras sedes del grupo, pero los trabajadores descartan reubicación dada la ubicación en el sur argentino, haciendo inviable el traslado. No hay indicios de conversión de la empresa o alternativas viables, y la primera reacción es rechazar cualquier instancia de reubicación dentro del grupo. El plan sigue siendo volver a entrar a la planta, avalado por la Secretaría de Trabajo nacional y provincial, aunque la empresa insiste en que no abrirá hasta que se retiren.
La situación genera incertidumbre, con los trabajadores aferrados a la esperanza de revertir el cierre, posiblemente mediante negociaciones o intervenciones, pero sin avances concretos. Se destaca que en Argentina estos conflictos rara vez se resuelven favorablemente, y la mirada optimista de los afectados contrasta con la realidad distante observada.