Tercer día de protesta en FATE: Los trabajadores llegaron a la fábrica para cumplir con la conciliación obligatoria de 15 días, pero encontraron la planta cerrada con candado nuevamente. En asamblea a las 6 de la mañana, ratificaron su reclamo por la reapertura inmediata, reincorporación de los 920 despedidos y un plan de producción definitivo para garantizar la continuidad laboral. Alejandro Crespo, secretario general de SUTNA, denunció la gravedad de la situación, enfatizando el impacto en familias y la necesidad de unidad contra medidas gubernamentales que atacan salarios y condiciones de trabajo.
Entrevistas con trabajadores como Gustavo revelan el impacto personal: después de 30 años en la empresa, planeaba jubilarse allí, pero se enteró del despido por un mensaje de su hermano mientras dormía. Muchos descubrieron el cierre al llegar de vacaciones, que ahora entienden como una maniobra para facilitar los despidos masivos. Se menciona el apoyo de trabajadores de otras empresas afectadas y la posibilidad de movilizaciones conjuntas, destacando la solidaridad en asambleas donde se debate y decide por mayoría.
Crítica a la crueldad empresarial y la reforma laboral: El cierre se ve como una falta de respeto a la dignidad humana, similar a despidos por WhatsApp en épocas pasadas. Con la inminente aprobación de la reforma laboral, que elimina derechos y transfiere competencias judiciales a la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores enfrentan un futuro incierto. Empresarios como Madanes Quintanilla planean no producir más, y la apertura de importaciones agrava la crisis en el sector neumático, afectando no solo a FATE sino a otras firmas.
En el programa, se discute cómo la nueva ley desequilibra relaciones laborales, dejando a los trabajadores a merced de empleadores sin mediación estatal ni sindicatos fuertes. Un llamado de Matías Cremont explica que, tras la reforma, los despidos sin causa irán a la Justicia de la Ciudad, eliminando la Nacional del Trabajo. El conflicto se extiende con la conciliación obligatoria, pero los trabajadores ratifican su permanencia en el predio tomado, exigiendo respuestas de la empresa.