En Montevideo, Uruguay, Roberto estaba viendo televisión en su departamento del barrio Flor de Maroñas cuando una bala perdida ingresó por la ventana alrededor de la una de la madrugada, impactando en su termo y salvándole la vida.
"Mirando tele acá tranquilo, como siempre, no sabía que había ocurrido. Era una bala que había atravesado el vidrio y que después había pegado en el termo", relató Roberto con calma, señalando el objeto que lo protegió mientras él se había movido momentos antes.
La policía confirmó que se trató de una bala perdida, y Roberto bromeó sobre su suerte: "Se ve que no estaba para mí". El incidente asustó incluso a sus gatos por el estampido, pero el termo demostró ser más que un compañero inseparable para el charrúa.
Este sagrado objeto popular, conocido por mantener el agua caliente por horas, ahora también por darle el pecho a las balas, permitiendo a Roberto celebrar un nuevo nacimiento.