En enero, el superávit primario fue de 3 billones de pesos aproximadamente, mientras que el superávit financiero, una vez pagados los intereses de la deuda, fue de cerca de 1 billón de pesos.
El gobierno pudo festejar este superávit en gran parte por ingresos extraordinarios de cerca de 1 billón de pesos, respondiendo a la licitación de la hidroeléctrica de Comahue. Muchos economistas dudan sobre la capacidad del gobierno de sostener este superávit fiscal, pilar del equipo económico, en los próximos meses.
Durante 2025, el Congreso aprobó leyes que aumentaron el gasto público y, aunque la inflación acelera mínimamente, la capacidad de licuar partidas se complica. Por eso, en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, se va a tener que reacomodar la meta fiscal para este año, sumamente ambiciosa de 2,2% del PBI, a la par de la meta de acumulación de reservas netas en la segunda revisión.