En una obra de construcción, un sindicalista o escapataz se plantó ante trabajadores con cascos y ordenó terminantemente prohibido venir a trabajar durante el paro de la CGT, advirtiendo sobre el presentismo.
Explicó que en paros anteriores solo dos personas intentaron trabajar y fueron sacadas, y que patrullas recorrerán las obras para asegurar el acatamiento.
El conductor reflexiona que estas prácticas parecen de décadas atrás pero persisten, enfatizando el derecho a huelga versus el derecho a trabajar, y critica la coerción ante decenas de trabajadores atónitos.
Insiste en respetar posiciones y advierte que el día no se pagará, urgiendo no perder presentismo ni asistir.