El profesor Julio Burman analiza una semana casi perfecta para el gobierno, con la aprobación de la reforma laboral en el Congreso, junto a temas como la baja imputabilidad, el acuerdo Mercosur-Unión Europea y su propia ley en el Consejo de Paz. El gobierno disfruta un buen momento post-elecciones, aunque la ley debe revisarse en el Senado. Burman duda que genere empleo directamente, pero contribuye a un clima pro-inversión y pro-negocios, promoviendo señales positivas para inversores en un país estancado hace años.
Se discute el caso de FATE, una empresa con trayectoria en crisis, posiblemente cerrando, que marca la agenda y cuestiona las previsiones del electorado para el corto y mediano plazo del programa económico. Burman lamenta el caso pero lo ve como parte del debate que el gobierno impulsa: neumáticos argentinos carísimos versus chinos baratos, con colas en fronteras para evadir precios. Argumenta que se armó una burbuja y que es imposible barreras sin que la gente cruce a Paraguay.
Sobre el discurso del gobierno de bajar inflación y esfuerzo, Burman cree que el periodo de gracia para temas como empleo y salarios ya venció, aunque hay respaldo por logros macroeconómicos, conexión de Javier Milei con electores y falta de alternativa. Insiste en que el crecimiento debe derramar, y el gobierno pro-apertura apuesta a bajar precios con importaciones chinas, priorizando precios sobre ingresos, junto a impuestos que encarecen productos locales. Tema de impuestos en agenda para el semestre.
Respecto al nivel de confianza, Burman indica que Milei tiene respaldo de la mitad de Argentina, con optimismo meritorio pese a preocupaciones por desempleo, inflación y pobreza, superior a gobiernos anteriores. La oposición está en desconcierto, sin articular discurso; kirchnerismo y Axel Kicillof plantean políticas pero no mayorías. Hay fragmentación: quieseristas, izquierda, moderados (gobernadores, radicalismo, PRO disidente), imposibilitando unión, y desafío para desmarcarse de discursos antagónicos.