El robot Moya, diseñado para compañía humana, cuenta con 25 actuadores faciales, memoria contextual, contacto visual y capacidad para imitar emociones, caminando de forma natural y manteniendo temperatura humana para abrazos cálidos.
Diferente a robots previos, Moya atiende necesidades de adultos mayores solitarios, similar al perro robot popular en Japón, ofreciendo interacción sin demandas como paseos, adaptándose a un mundo cada vez más tecnológico.
La presentadora enfatiza pensar en usuarios con necesidades específicas, prediciendo que este tipo de avances serán inevitables pese a resistencias, transformando la compañía cotidiana.