En el castillo de Windsor, el rey Carlos III izó el estandarte real indicando su presencia para una reunión urgente con el primer ministro y la policía británica, tras nuevos allanamientos que empeoran la situación del ex príncipe Andrés. Se encontró más evidencia en su caso por filtrar información clasificada a Jeffrey Epstein, y el rey comunicó que dejará que la justicia haga su trabajo, soltándole la mano públicamente.
El gobierno planea un decreto para sacar a Andrés de la línea de sucesión, primera vez en 350 años que un miembro de la familia real es expulsado así. Arrestado como "un hombre de 60 años" común, ya no se le llama príncipe sino Andrés Mountbatten Windsor. Posibles penas: prisión perpetua por traición a la corona o exilio forzado como humillación máxima.
Andrés, piloto en Malvinas y ex enviado comercial, perdió prestigio por codicia y relaciones escandalosas; su esposa Sarah Ferguson tuvo vínculos en Argentina. El rey muestra cercanía al pueblo al no interceder, permitiendo que la policía investigue delitos en jurisdicción británica, en un caso que tiene en vilo al Reino Unido.
Si Andrés implica al rey, podría entrar en la investigación, pero por ahora se le trata como "Mr. Entitled", un tipo sin escrúpulos. Mañana habrá más novedades desde Windsor en esta primicia exclusiva.