Están restaurando imagen por imagen para que quede a lo más moderno posible, cuadro por cuadro, digitalizando. Aquí la foto de esta pareja inolvidable, Luisa Kuliok y Jorge Martínez. Siempre te gustó Luisa, una mujer hermosa. Mira aquí las grabaciones en un alto, en un back, con el libreto. Qué bonita, qué mujer hermosa aquí.
Luisa Kuliok en las páginas es la reina del teleteatro en Italia, no te ganó el vector de oro en Italia. En La extraña dama pone María Rosa Gallo como Sor Paulina, la monja más malvada de la televisión. Andrea Barbieri, te acordás, que era la hija, Fiamma. Los secretos de la extraña dama pone Paparazzi. El amor prohibido que marcó a Luisa Kuliok, le ganó el fútbol a Maradona en Italia y ahora vuelve a la pantalla, publicó Paparazzi. Cuando los 80 se extinguían la novela de Romay, revolucionó todo con una historia única. El sadismo de Sor Paulina, la emblemática canción de Valeria Lynch. Y los recuerdos de Gabriel Corrado que habló para esta nota.
Yo no entiendo cómo no han hecho la remesa. Sabían que la remastericen. Pero ¿cómo lo hacen todo de nuevo? No, es excelente la historia. No puedo entender. No, saldría carísimo hoy con la foto. Bueno, chico. ¿Qué pongan una moneda? Que la produzcan con los italianos que pongan plata. Nancy Duplac, ¿qué haría la extraña dama? ¿Quién pone plata? Nancy Duplac, ¿qué es lo que se llama? Laray, Laray. Lali no, porque Lali se hizo como una monja de joda. No, tiene que ser una actriz de carácter. Es Carla Pérez. A parte de aquella época florecían los programas semanales, las comedias de Telefens en ese momento que eran a las 9 de la noche, que las rompían todas, cada día de la semana había una comedia diferente, Amigos son los amigos, Grande Pai y todo eso, y Romay pone la novela esta y lo rompe.
Te corrijo nada más que un detalle, la que pone Romay enfrente a las comedias de Telefens fue más allá del horizonte. Ah, esa. Noventa, con esa de lunes a viernes a los veintiuno, con Catría el que andaba con la tararita suelta, era una cosa de loco, el indio de Laporte, me parece que donde pasaba Laporte no crecía el pasto, andaba con ese taparrabo, que dicen que te atacaba, te daba sopapo, solo pasaba y ya te decía... A Grecia Colmenares se le iban los ojos. Sí, a los ojos se le iban, pero la extraña va a ver a las seis de la tarde, seis de la tarde, empezó en el ochenta y nueve y terminó en verano del noventa, creo. Sí, siete de agosto del ochenta y nueve se estrenó, canal nueve, libertad, hiperinflación, cortes de luz, sin embargo... Luis acudió que Joja Martínez, Me das cada día más, era lo que sonaba también en la épica sobre Maradona, y así arrancaba La extraña dama. Quienes prendieron la tele ese día no sabían que esa novela marcaría un hito en la historia, al punto de que, volvemos al tema, porque la remasterizan y la van a dar de vuelta en la tele.
Por los cortes de luz. Era... ¿Cómo se llamaba la empresa de luz? Me salen tel que era del teléfono. Se llama... Segba. Se llama... ¿Cómo se llama? Se llama La Cueva del Gato Negro. No, Zulma, no es La Cueva del Gato Negro. Es Segba, que cortaba la luz. Entonces la tele duraba de 6 de la tarde a 12 de la noche. Era una programación acotada. Estábamos en un estado de inanición televisiva y total. Bueno, la novela en el 90 superó la barrera de los 45 puntos. Una bestialidad. Las voces del doblaje de actores italianos que doblaban en cine. El que me ponía la voz a mí era el que se la ponía a Tom Cruise. Dijo Corrado, David Corrado que era un joven que empezaba su carrera y era el amor de Fiamma. El amor de Fiamma, claro, de la hija. De la hija. Y a él lo doblaba el que mismo que... Tom Cruise. Y a Jorge Martínez lo doblaba el que le doblaba la voz a Robert De Niro. Toma por favor. Y a ella a Meryl Streep me muere. Y a ella, la misma de Meryl Streep, a Luisa. Hoy, 35 años después, van a volver a verla los fanáticos. Gran noticia porque la extraña dama está siendo restaurada, digitalizada desde su cinta original. La talentosa gente del archivo de Telearte, el 9, adelanta que pronto podremos revivirla, dijo Guillermo Barrios, encendiendo la ilusión a nuestro colega.
¿Cómo te llega la propuesta de la extraña dama? Que era un folletín, tengo entendido. Había sido una fotonovela, ¿no? Venezolana. Eso te llega de Omar Romay, la propuesta. O del padre. No, no, de Omar, porque se fue Janet Rodríguez, menos mal. ¡Ay, menos mal, claro! Porque esa es la de Janet Rodríguez. Hay una nota que hicimos en un bar, para socios. Pero cuando me ha tocado de pronto tomar personales. Gracias, Janet Rodríguez. Cuando me ha tocado tomar personales. Ah, conmigo te la adoro. A ella y a Andrea, ustedes saben. Durante diez meses lo amamanté, pero mientras lo amamantaba, decían que se estaba haciendo una preproducción de una novela. ¿Cómo pasa el tiempo, chicos? Estoy destruida. No, no, no. No, no, sí. Ay, ojalá que alguna vez me toque en un personal. No, chicos, esto fue hace dos años, tres años. No crean que por soñarlo yo hice todo lo demás para que fuera a estar. Pero ves que estaba marcado, pero ves que estaba marcado. Aquí ella cuenta la intimidad. Me dice, te va a llamar Omar Romay, porque se fue Janet Rodríguez y quiere que vos hagas el... Yo no podía creer. Me llama esa misma tarde del lunes y me dice, Luisa, hola, mira, quiero hablar con vos, o yo, vení mañana al canal. Vamos a Luisa. ¿Sobre qué es? Bueno, si querés saber sobre qué es Vení Mañana aquí... ¡Voy a la vida! Veo qué decía. Y entonces fui el martes y me contó tres escenas. Y yo con esas tres escenas vi que era... Visualizar, que era un éxito. Sí. La extraña dama fue una novela que la miró todo el mundo y generaciones sentadas con su familia. Otro fragmento de Luisa hablando de aquí en la mesaza de mí. Y entonces digo, hay que hacer pie, debemos hacer pie en todos los momentos que nos dieron. No, no, una gran alegría. Bueno, estos momentos del archivo de Luisa contando en esta nota que le hice hace poco tiempo, veo que estoy realmente muy venido a menos. Pero bueno, en ese momento estaba esplendido.
Vamos a ver escenas de la novela, por favor. Pero ahora está raro. Como si quisieras decirme algo. ¿Y vas a perderlo por una campesina? Ah, aquí... ¿Qué le decían a él? ¿Vas a renunciar a todo esto? Él era un hombre de dinero. ¿Vas a entregar tus tierras al fisco? Amo a Gine. Esas son palabras. Sentimientos. Escuchame bien, Marcelo. Volvé a Buenos Aires. Entiendo que si no sos capaz de este sacrificio, más te vale pegarte un tiro. Como tu padre. ¡Vamos! ¡Ay, lo que le dice Alfredo Iglesias, un gran actor! Lo que le dice... Aquí se ve esa apasionada. Ella era una... La chinita del campo, de una paisana. Pero tengo que irme. Pero él estaba prometido con una rica. Nos vemos mañana. No querían que se case con ella. Oh, Dios. ¿Qué encuentras, eh? Sí, pero él... La cosa prende rápido. Y... Como si le hace un hijo porque queda mal. Pero... Lo hacen juntos. La semillita. Pero hizo ella a él y a él. ¿Se me hace dejar? No, si la dejan, la dejan. Es la abeja y ella se hace monja. En el medio del bosque. Esa es buena, la paz. ¡Ah, sí! ¡Qué es eso! Esa es la abeja. ¡Por! ¡Por! ¡Que se va! ¡Y a esa la agarra ya! ¡Aldo Barbero! ¡Aldo Barbero! ¡Era malista! ¡Que tenía un peluquín divino! ¡Peluquín! ¡Toda la vida! ¡Toda la vida peluquín! ¡Toda la vida peluquín, muchacha! ¡Un largo sufrimiento! Por supuesto, estos son los inicios. Ella después deja a su beba en el convento, le da la beba al padre, los años pasan, ella se queda en el convento, empieza como novicia, termina como madre superiora y con los años se encuentra a la hija de alumna en el colegio, donde ella es madre superiora, y ella se debate entre decirle que es su madre y su fe y su entrega al señor, no al señor que hacía Jorge Martínez, sino al señor del cielo. La veía y se daba cuenta el toque. Ella se enteraba de golpe, o sea, no me acuerdo, ella de que fui a amar a la hija. Se va enterando, no me acuerdo. Después, ella escapa por un pasadizo secreto. A eso me encantaba. Que por eso es la extraña dama, porque ella se disfraza de la baronesa Manfredi, una mujer de dinero. Ella escapa por un pasadizo, se saca, ella era gravísima también, se saca el velo. ¿Era monja de verdad? Era monja de verdad, pero se sacaba el velo, rellenaba al señor, para irse con el otro señor. Entonces lo conquistaba de vuelta, y él se enamoraba de ella, sin saber. ¿Qué era aquella? Aquella. Era una extraña dama. La madre de su hija. Tremendo, tremendo culebrón. ¡Ah! Y aquello, aquello era Paulina, que era malísima. María Rosa Gallo, de pie señores, para esta, de las mejores actrices que ha dado a esta patria. Aquí. ¡Denme lo que le pedí! ¡Pecado, pecado, pecado! Oh, Dios, no quiero que esto llegue a rozar ni siquiera las manos de mis hermanas. Señor, yo me ocuparé de que esto no ocurra. Basura, basura, basura, pecado. Pecado, pecado, decía María Rosa Paulina. Una mujer malísima y también el homenaje a María Rosa Gallo. La cosa es que la novela vuelve y que muy pronto la veremos en pantalla, toda digital, y los fanáticos van a estallar. Yo te voy a ver, hay que ver a devuelta. Deja de ver América, por supuesto, porque si no nos van a echar a todos. Hay que ver si están todos los capítulos, ¿eh? Hay que ver si están todos los capítulos. Y bueno, van a hacer lo que quede. ¿Es un especial nada más? Me parece que no. Ay, qué corto. No, me rompiste la ilusión. ¡Tres empanadas! ¡La pobreza! ¡La pobreza de la tele! ¡La pobreza de la tele!