Trabajadores y opositores denuncian en las calles y el Congreso la reforma laboral como un ataque brutal a los derechos laborales, con malabares salariales para sobrevivir y fábricas parando por importaciones indiscriminadas. "Hay que venir a pelear por nuestros derechos", gritan manifestantes mientras el gobierno apura una ley que alarga la precarización y destruye la industria nacional. La sesión especial en Diputados, abierta con 130 legisladores, se convirtió en un circo de alianzas tramposas donde gobernadores sentaron a sus legisladores para dar quórum, pero algunos votaron en contra, otros a favor y otros se ausentaron para ayudar al oficialismo.
Se perdieron 300.000 empleos registrados en dos años de gestión de Milei, pese a la ley Bases que no ayudó en nada y agravó la situación, con más de 21.000 empresas cerradas y 925 despidos semanales. La represión fue feroz: cacería de fuerzas federales a las 6 de la tarde, deteniendo jubilados y personas con discapacidad sin relación con incidentes. "Esta es la Argentina de Milei", un resumen de 10-11 horas con protestas, quórum dudoso y PACs ofrecidos a cambio de votos, recordando el escándalo de Banelco en el Senado de 2000.
El jefe de bloque de Unión por la Patria denunció el esquema antiderechos, con legisladores que dan quórum y luego se van, votan en general y critican en particular, o se oponen pero aprueban artículos. Pasaron todos los capítulos excepto el artículo 44 de licencias médicas, incluyendo el fondo de asistencia oral para indemnizaciones reducidas vía FAL. No hubo discusión seria ante la sociedad, todo express entre gallos y medianoche, sin argumentos oficialistas sobre por qué favorece a trabajadores.
Miriam Bregman y otros discursos destacaron la entrega de derechos en bandeja, redactada por quienes buscan mano de obra barata. Algunos legisladores lloran por lo que votan, otros lo cancherean, advirtiendo que podría sacar artículos como pasó con Sturzenegger por burlarse de jugadores de fútbol. La jornada resume la gestión de Milei: represión, alianzas sucias y precarización total.